Renuncia de Marcela Inch del Archivo Histórico Nacional

Publicado el: 21/11/2011 / Leido: 5033 veces / Comentarios: 0 / Archivos Adjuntos: 0

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Renuncia de Marcela Inch del Archivo Histórico Nacional

Fuente: GASTÓN CORNEJO BASCOPÓ Médico y exsenador del MAS. gastoncornejob@yahoo.es
La historiadora Marcela Inch sufre una persecución por motivos innobles y además falsos (le inventaron haberse pronunciado en favor de la VIII Marcha de los Indígenas del TIPNIS, y porque uno de sus hijos está en la oposición); el hecho debe ser calificado de inadmisible, abominable y grave.

Primero, la denuncia es totalmente urdida, una maquinación armada por gente descalificada. ¡Ojalá fuese cierto! Ojalá que los derechos de la Madre Tierra y de los indígenas del Isiboro Sécure y de todos los parques fuesen defendidos siempre por intelectuales del nivel de Marcela Inch Calbimonte, orgullo de la bolivianidad. Ojalá ella estuviera en las filas del Gobierno oficiando de Canciller o Ministro de Cultura. Ella no aceptaría firmar Sí o Sí el borrador del Silala, o quedar bien con los EEUU que se aprestan a nuevas guerras imperiales, o como el actual Embajador ante la UNESCO, el exministro de Cultura que ofendió a Tiwanacu y al gran boliviano Arturo Terrazas en sus oficinas de París.

Qué honor para Bolivia que oficiara de representante una dama de estos valores profesionales y morales para dejar a la patria en un puesto cumbre ante la comunidad internacional. Como otras figuras de honor: Leonor Arauco, Ramiro Tapia, Pablo Guzmán, Hugo Siles, Reynaldo Cuadros, Pablo Solón, Fredy Berzatti, María Luisa Ramos, Luz Mila del Carpio, Arturo Terrazas, José Rodríguez, quienes limpiaron la imagen de un"país cocalero, cocainero y corrupto", como se nos identificaba en medios internacionales.

En mi tiempo de parlamentario se dio una vacancia en la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia, entonces recomendé el nombre de doña Teresa Guisbert, esposa del famoso arquitecto y ella misma, de lujo, por sus dotes personales. Fue Marcela Inch quien propuso su nombre, entonces privilegié el valor indiscutible de esa dama de excepcional cultura y luz propia, la misma que es y será un orgullo para todos los bolivia-nos.

Sé que la trama contra Marcela es infundada, urdida con calculada maldad. Aún si fuera verídica, apoyar a los indígenas no es ningún motivo válido para exigirle la renuncia, menos aún tener un familiar opositor. Ante esa intencionalidad el suscrito reacciona y sale por sus fueros. Protesto contra quienes, aprovechando el poder, atentan contra la dignidad de seres de honor en nuestra Patria.

No aceptaré jamás semejante vejamen nacido al calor de una mente enferma, maldad incubada en un cerebro desquiciado. Seguiré muy de cerca el proceso para elevar mi voz de protesta. Se requieren otras voces de protesta, dignas como las de Alberto Bayle, Mariano Baptista, Luis Oporto, Ítala de Mamán, Max Munckel, Martha Urquidi, Silvia Saavedra, de todos los escritores e historiadores a nivel nacional muy dignas de respeto; de los archivistas, que se pronuncien contra esta iniquidad institucional.

No conozco el perfil de los actuales integrantes de la Fundación Cultural del BCB; se debería votar la postulación para ingresar a ese cargo, para que en ese espacio se integren personas nobles de alma. O bien, concurso de méritos y examen de competencia. Ahora, y como siempre, resulta ser una designación privativa del Gobierno.

Publicado el: 21/11/2011 / Leido: 5033 veces / Comentarios: 0 / Archivos Adjuntos: 0

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