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INSERCIÓN DE LOS PROFESIONALES ARCHIVISTAS

Publicado el: 26/10/2008 / Leido: 5998 veces / Comentarios: 0 / Archivos Adjuntos: 0

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INSERCIÓN DE LOS PROFESIONALES ARCHIVISTAS EGRESADOS DE LA FACULTAD DE HUMANIDADES DE LA UNNE EN LOS ARCHIVOS DEL PODER EJECUTIVO DE LA PROVINCIA DE CHACO

Lic. Aníbal Salvador Bejarano, Prof. Sergio Ojeda;

Lic. Marta Isabel Fernández, Dra. Ana Delia Ruzich

La sociedad de la información impone a las administraciones públicas y privadas, la imperiosa necesidad de generar información en forma constante para el desarrollo de sus funciones organizacionales. En este proceso de generación de información está presente ineludiblemente la producción de documentos que exigen un correcto tratamiento, almacenamiento y conservación. Es aquí donde la presencia de los archivistas cobra real significación, por ser profesionales que propugnan por una correcta gestión documental con miras a resguardar y aportar la información de la organización a la cual sirven. Son las organizaciones las que reclaman la presencia de archivistas profesionales para que les organicen la documentación disponible. Esto es lo que ha ocurrido en el PE del Chaco a finales de los ‘80: surgió la necesidad de archivistas para la gestión documental. Por ello se solicitó a la UNNE una carrera para contar con profesionales archivistas entre el personal del PE.

Como consecuencia de ello, con este trabajo se apunta a conocer cual fue la respuesta del PE a la oferta de formación de profesionales archivistas que realiza la Facultad de Humanidades de la UNNE, considerando la profesionalización de los empleados de la Administración Pública Provincial. Se realizó un seguimiento de los Archivistas egresados de la UNNE para conocer su inserción laboral y/o la modalidad de empleo que desarrollan. También se analizó el escalafón de la Administración Pública Provincial para determinar la ubicación escalafonaria de los archivistas.

A partir del trabajo de CLEAVES (1985) se da una nueva concepción de la profesión, éste sostiene que las profesiones son ocupaciones que requieren de un conocimiento especializado, una capacitación educativa de alto nivel, control sobre el contenido del trabajo, organización propia, autorregulación, altruismo, espíritu de servicio a la comunidad y elevadas normas éticas. Esto lleva a sostener que, generalmente, la profesión aseguraría la posibilidad de hacer carrera a través de una actividad en la que los conocimientos del profesional, además de ejercitarse, se amplían acumulativamente, enriqueciéndolo.

La Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional del Nordeste (FH-UNNE) presentó dentro de su oferta formativa la carrera de Archivista, como resultado de negociaciones mantenidas con la Provincia de Chaco. Por consiguiente, se analiza la inserción de los Archivistas profesionales egresados de la FH-UNNE en los archivos dependientes del Poder Ejecutivo de la Provincia de Chaco, así como los mecanismos implementados para la incorporación de graduados para realizar actividades de organización y gestión de archivos.

RESUMEN:

En forma inseparable a la actual definición de profesión, se encuentra un código de ética que dirige las actividades de cada profesión. Este código requiere de una conducta y práctica más allá de las obligaciones morales personales de un individuo. Quienes practican una profesión definen y demandan parámetros elevados de comportamiento con respecto a los servicios proporcionados al público y en el trato con los colegios profesionales. Asimismo, estos códigos, impuestos por la profesión, son reconocidos y aceptados por la comunidad.

Se profesionaliza tanto el trabajo como la enseñanza para ello se debe reestructurar por un lado la educación profesional y por otro los papeles laborales de los profesionales. La profesionalización apunta a dos elementos claves que han de formar parte de cualquier demanda que pretenda tener éxito con respecto a la mejora del status profesional: conocimiento formal y autonomía en el puesto de trabajo.

Es bien sabido que la administración pública ha sido la demandante tradicional de los profesionales archivistas, en un comienzo como custodios del patrimonio documental y después como gestores de la documentación administrativa. Aún así existe en la actualidad un gran número de Administraciones que todavía no han provisto estos puestos, y que difícilmente pueden hacer frente a las demandas sociales de información administrativa, custodia y acceso al patrimonio. Sería conveniente que tomando como antecedente el SINAPA se considere la inclusión del profesional archivista para que pueda tener su escalafón propio en la Administración Pública (AP).

En lo referente a la profesionalización de la enseñanza se observa que existen grupos de profesionales que escalan posiciones socialmente dejando en claro que poseen dominio de una serie de conocimientos a los que el profano no puede acceder y que prestan sus aptitudes para llevar a cabo una determinada forma de trabajo. A cambio, esos grupos reclaman el monopolio de su área de trabajo mediante colegiaturas, basándose en que tan sólo aquellos que estén cualificados serán autorizados para realizar ese trabajo y para definir las formas de práctica adecuadamente en esa área determinada, ejemplo de ellos son los contadores públicos, médicos, abogados, entre otros. Los archivistas deben avanzar en este frente si desean conseguir una categoría profesional.

En Argentina y Provincia del Chaco es necesario que la profesión archivística sea legalmente reconocida, tal como lo son muchas otras que gozan de justa consideración por la función que desempeñan en la sociedad moderna. Aún hoy (2008) se cumple lo expuesto por Aurelio TANODI en el primer congreso de Archivistas celebrado en Buenos Aires, ocasión en la que conjeturó que el archivista "no cuenta todavía con respaldo legal alguno; es un empleado administrativo, para cuyo cargo no se requiere ninguna prueba específica de capacitación". Actualmente sigue vigente lo expresado en esa ocasión (1977): el archivista carece de respaldo legal y de imagen social que lo defina en su profesión por falta de estatuto, esto hace "que en la práctica lo subestimen desde las autoridades que tienen el poder de decisión hasta los usuarios o consultantes de los repositorios". Se destaca que en la Provincia de Chaco se avanzó en la conformación de un cuerpo colegiado que reúne a los archivistas y trabajadores de archivos (AsPyTA).

Pese a la insistencia en la concientización archivística, esta no se ha desarrollado suficientemente y, sin fundamento aún se cumple lo dicho por TANODI (1977) "desde los puestos jerárquicos se mira con cierto desdén el rol de las personas a las que `se manda al archivo´: allí irían los empleados inservibles, para archivarlos junto con los papeles que no saben ordenar".

Sin embargo en los últimos años se hicieron grandes progresos en lo referente a la profesionalización del archivista, podemos mencionar entre ellos: organización de Congresos Nacionales, del MERCOSUR, Provinciales, Regionales, entre otros; conformación de Asociaciones de profesionales Archivistas en la mayoría de las provincias, la del Chaco se denomina Asociación Profesionales y Trabajadores de Archivos (AsPyTA); a pesar de ello aún no se logra la ubicación del archivero de acuerdo a los servicios que presta a la sociedad, con la adecuada remuneración y estabilidad profesional que merece. Excepción de ello es la provincia de Santa Fe quien presentó un proyecto Ley para la profesionalización del Archivista, siendo pionera a nivel nacional al lograr su escalafón en la A.P.

En relación a la profesionalización del archivista dentro de la AP, es importante destacar que en el escalafón están considerados los cargos profesionales y los que no lo son. Para poder encuadrar al archivista en el escalafón profesional es imperioso considerar la existencia del cargo para el desempeño de su rol profesional.

Se llama cargo al conjunto de funciones con posición definida dentro de la estructura organizacional, es decir, el organigrama. Ubicar un cargo en el organigrama implica definir cuatro aspectos: el nivel jerárquico, el área o departamento en que está localizado, el superior jerárquico (ante quien responde) y los subordinados (sobre los que ejerce autoridad).

Todo cargo tiene uno o más ocupantes, que son las personas asignadas para ejercer las funciones específicas del cargo, así como la autoridad y la responsabilidad inherentes a la posición que el cargo ocupa en el organigrama.

La descripción de cargos es un proceso que consiste en enumerar las tareas o atribuciones que lo conforman y lo distinguen de los demás existentes en la organización (Administración Pública), es la enumeración detallada de las atribuciones o tareas (qué hace el ocupante), la periodicidad de la ejecución (cuándo lo hace) y los objetivos (por qué lo hace). Básicamente, es hacer un inventario de los aspectos significativos y de los deberes y las responsabilidades que comprende. En general, la descripción del cargo presenta las especificaciones y suministra las características humanas que se requieren para ejecutar el trabajo, expresadas en términos de educación, experiencia, iniciativa, etc.

Los deberes y las responsabilidades de un cargo corresponden al empleado que lo desempeña y proporcionan los medios con que ellos contribuyen al logro de los objetivos de la organización.

La descripción y análisis del cargo están estrechamente relacionadas en sus finalidades y el proceso de obtención de datos; a pesar de ello, están perfectamente diferenciados entre sí; la descripción se preocupa por el contenido del cargo (qué hace el ocupante, cuándo lo hace, cómo lo hace y por qué lo hace), en tanto, que el análisis pretende estudiar y determinar todos los requisitos, responsabilidades comprendidas y las condiciones que el cargo exige, para poder desempeñarlo de manera adecuada. Este análisis es la base para la evaluación y la clasificación que se harán de los cargos para su posterior análisis. En la A. P. del Chaco se encuentran detalladas en los Manuales de Misiones y Funciones de cada Organismo. También cuenta con el Estatuto para Personal de la Administración Pública sancionada el 21 de diciembre de 1976, éste, especifica ser el instrumento legal que regula las relaciones de los agentes comprendidos en el estado provincial y entre sí (art 1º). Comprende a todas las personas que en virtud de actos administrativos emanados de autoridad competente presten servicios en la administración provincial, cualquiera sea su modalidad de revista (permanente y transitorios) y perciban remuneración previstas en la ley de presupuesto provincial y leyes especiales (art 2º). Legisla además sobre el ingreso como agente de planta permanente (art. 7º) y las exigencias de capacidad mínimas para el ingreso de: poseer título habilitante para los cargos que requieran especialización y/o antecedentes que acrediten fehacientemente su experiencia e idoneidad, en el artículo décimo.

Actualmente no existe el cargo para el profesional archivista (ni siquiera el Archivo Histórico de la provincia cuenta con el mismo) a pesar de que las funciones del archivista se encuentran especificadas en los manuales de distintos organismos y en decretos reglamentarios de la A. P. Más aún, tradicionalmente numerosos cargos directivos (ej, dirección de contralor y normalización) son cubiertos con designaciones de las denominadas "políticas", es decir, que quienes cubren esos cargos son nombrados por los gobernantes de turno y permanecen en sus funciones en tanto las autoridades lo consideren conveniente.

Por todo lo expuesto tanto la situación administrativa y organizativa de la A. P y del P. E., así como el marco legal abren un espacio para el desarrollo de los archivos y por ende de la profesión del archivista.

PÉREZ GÓMEZ, BARQUÍN RUIZ y ANGULO RASCO (1999: p 19-20) tratando de brindar un significado al proceso de profesionalización citan en su trabajo al socialista PARSONS, quien entre los años 1939/1954 presentó la profesionalización como el acompañamiento natural de la modernización que beneficia tanto a los que ejercen la profesión como a la sociedad en general y a Andrew ABBOT, que la presenta como "una lucha abierta que debe funcionar sin contar con el beneficio de un único camino hacia el éxito, o ni siquiera con un conjunto de criterios estables para establecer qué constituye el éxito". Ellos aclaran que existen otras opiniones las cuales sugieren que este proceso puede resultar más problemático de lo que parece ser ya que el esfuerzo para conseguir la categoría profesional está plagado de dificultades, y los beneficios que conseguirían los ciudadanos por tal logro serían cuestionables.

Se profesionaliza tanto el trabajo como la enseñanza para ello se debe reestructurar por un lado la educación profesional y por otro los papeles laborales de los profesionales. La profesionalización apunta a dos elementos claves que han de formar parte de cualquier demanda que pretenda tener éxito con respecto a la mejora del status profesional: conocimiento formal y autonomía en el puesto de trabajo.

Ejemplo de la profesionalización del trabajo en la Argentina es la reforma administrativa iniciada mediante la "Ley de Reforma del Estado" la cual propugna el desarrollo de una gestión pública moderna y eficiente que cuente con Recurso Humano profesionalizado; para ello, creó un régimen de carreras administrativas de empleos mediante el SINAPA (Sistema Nacional de Profesionalización Administrativa). La estructura de éste consta de tres agrupamientos denominados: General, Científico-Técnico y Especializado, cada uno de ellos, comprende seis niveles con sus correspondientes grados, ordenados de acuerdo con la complejidad, responsabilidad y requisitos de capacitación propios de las funciones respectivas. La carrera del agente será la resultante del progreso en su ubicación escalafonaria, mediante la promoción a los distintos niveles y grados y el acceso a las funciones, sujeto a los sistemas de selección y procedimientos de evaluación del desempeño establecidos en los títulos pertinentes del Sistema Nacional de la Profesión Administrativa.

Es bien sabido que la administración pública ha sido la demandante tradicional de los profesionales archivistas, en un comienzo como custodios del patrimonio documental y después como gestores de la documentación administrativa. Aún así existe en la actualidad un gran número de Administraciones que todavía no han provisto estos puestos, y que difícilmente pueden hacer frente a las demandas sociales de información administrativa, custodia y acceso al patrimonio. Sería conveniente que tomando como antecedente el SINAPA se considere la inclusión del profesional archivista para que pueda tener su escalafón propio en la A.P.

En lo referente a la profesionalización de la enseñanza se observa que existen grupos de profesionales que escalan posiciones socialmente dejando en claro que poseen dominio de una serie de conocimientos a los que el profano no puede acceder y que prestan sus aptitudes para llevar a cabo una determinada forma de trabajo. A cambio, esos grupos reclaman el monopolio de su área de trabajo mediante colegiaturas, basándose en que tan solo aquellos que estén cualificados serán autorizados para realizar ese trabajo y para definir las formas de práctica adecuadamente en esa área determinada, ejemplo de ellos son los contadores públicos, médicos, abogados, entre otros. Los archivistas deben avanzar en este frente si desean conseguir una categoría profesional.

Considerando la profesionalización de los archivistas en la A.P. de Chaco, es importante realizar un recorrido por los antecedentes que dan origen a la carrera de Archivista en la Provincia del Chaco. En este sentido es menester hacer mención a una entrevista realizada a la Profesora Haydée Ogara en la cual menciona que ella al igual que la mayoría de los historiadores que realizan investigaciones regionales, concurren al Archivo Histórico "Monseñor José Alumni", en búsqueda y consulta de las fuentes existentes. Los historiadores manifiestan la falta de organización adecuada de los materiales existentes en dicho Archivo. A principios del año 1989, en una charla informal entre la Prof. Ogara y la Directora del Archivo Histórico, Prof. Alba Nidia Dellamea de Prieto, se pone de manifiesto la necesidad de profesionales archivistas para la organización de los recursos de información producidos por los diferentes entes del estado provincial y que conforman el fondo documental del Archivo Alumni. Es como resultado de esta charla que la Prof. Dellamea propone por nota, se instrumente la carrera de Archivología en la Facultad de Humanidades de la UNNE, para posibilitar la formación archivística en la provincia.

A partir de allí, desde el Departamento de Historia de dicha Facultad con la doctora María Cristina de Pompert de Valenzuela, que en ese momento era Directora del mismo, y que por otro lado estaba en la cátedra Introducción a la historia, se gesta la creación de la carrera de archivología. Se pretendía una carrera que tuviera una rápida inserción, que fuera y que contara por lo menos con los instrumentos elementales para que se formaran quienes iban a ir a trabajar a los archivos de las distintas dependencias y entes dependientes del estado provincial.

Haciendo una mirada histórica de la detección de necesidades hechas desde el estado provincial, hacemos referencia al Decreto 1687/79, el cual puso en evidencia los problemas existentes en distintas áreas de la administración pública por falta de espacio físico ante la acumulación de documentos conservados en archivos y que necesitan ser clasificados y ordenados. Esta realidad fue respaldada por el Ministro de Educación del año 1989, al sostener desde este Organismo "...en el nordeste se carece en general de archiveros preparados académicamente y el estado en que se encuentran los documentos de nuestros archivos nos mueve a buscar en la capacitación del personal que trabaja en ellos y los que eventualmente pudieran ingresar, un medio idóneo para optimizar los recursos humanos" (cfr. GÓMEZ LESTANI, 1989) ; por lo cual, este Ministro apoyó la creación de la carrera en la UNNE.

Para la elaboración del proyecto, se consideraron los programas de formación de Córdoba, Buenos Aires, México, y de algunos países vecinos; de Córdoba; ayudó y colaboró Manuel Vázquez, quien brindó charlas de asesoramiento sobre materias y contenidos necesarios en la carrera. Con todo lo reunido a fines del año 1989, el proyecto fue concretado cuando por Resolución Nº 468 C.D. (Humanidades), el 24 de noviembre se aprueba la carrera a término, con el título a obtener de "Técnico en Archivología". Esta carrera estaba conformada por doce (12) materias en total, todas ellas cuatrimestrales, correspondiendo seis a cada ciclo.

A partir de 1995, con la implementación de la Ley de Educación Superior se transfieren los institutos de educación superior a las provincias y municipios; estableciendo que las carreras de pregrado deben funcionar en Institutos terciarios y las universidades son responsables de las carreras de grado (4 años en adelante) y postgrado. Con lo cual, la carrera de la UNNE quedaba fuera del marco legal. En igual situación se encontraba la carrera de bibliotecología que estaba bajo la dirección de Biblioteca en la Facultad de Humanidades. Por lo tanto, ninguna de las dos carreras podía seguir comprendidas en el marco de la mencionada norma legal. Es por ello que, con muy buen criterio en ese momento, la Decana de la Facultad Profesora Foschiatti de Dell Orto investiga, viaja, y se asesora entre otros con la Vice Decana, en ese momento de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana Norma Barrios Fernández, quien viene al país a trabajar con la Comisión entonces conformada, de Reforma Curricular.

Fueron meses de muchas horas de trabajo, donde se realizaron reuniones y entrevistas a los ex profesores de archivología, ex profesores de bibliotecología; egresados y alumnos de archivología y de bibliotecología; archivistas y bibliotecarios de las ciudades de Corrientes y Resistencia; directores de archivos, directores de bibliotecas; gremios, asociaciones profesionales; todos ellos fueron reunidos por separado haciéndoseles el planteo de la reforma curricular pretendida. Barrios Fernández logró un consenso total, luego del cual propuso una carrera que fuera Licenciatura en Ciencias de la Información con especialización en Archivología o Bibliotecología. Pero ante la necesidad de una salida laboral rápida, sugiere la opción de títulos intermedios (pregrado) en las dos orientaciones archivología y bibliotecología.

Esta nueva carrera fue aprobada el 29 de diciembre de 1997 y contó con la aprobación del Consejo Superior desde 1998, año en la que se implementó. La Carrera de Archivista, que es la que interesa en este trabajo, tiene un programa de tres años en los cuales se deben cursar 24 materias.

Durante el período estudiado (1990-2008) se puede observar que tenemos dos modalidades de egresados, los de la primera carrera (Resolución Nº 468 C.D) y los de la Licenciatura en Ciencias de la Información con título intermedio de Archivista con un total de doscientos un (201) graduados.

CUADRO Nº 1 - EGRESADOS ARCHIVISTAS AL 2008

Fuente

Se puede advertir que del total de egresados el 71% corresponde a la primer carrera (Resol. 468/89) y el 29% restante a la Licenciatura con título intermedio, detectándose un promedio anual de 9 egresados para la primera y de 8 para la segunda.

De los 201 (doscientos un) egresados existentes para el año 2008, 10 (diez) de ellos se hallan incorporados en la A.P provincial y 17 (diecisiete) se desempeñan en otros archivos (municipales, legislativo o de otras provincias) realizando tareas archivísticas, los cuales se vieron favorecidos por los Decreto Nº 1425/ 92 (bonificación por título) en el caso de ser empleados públicos de Chaco; mediante el Memorando Nº 33/97 de Secretaría General de Gobernación se incentivaba a la inscripción y presentación de currículo para desempeñar tareas archivísticas en el Archivo Histórico de la Provincia. A pesar de ello, la incorporación de profesionales archivistas, tanto en la A.P. como en los otros sectores, es casi nula como puede apreciarse en el siguiente cuadro.

El cuadro siguiente, refleja la intensidad de la ocupación por afinidad con la profesión.

CUADRO Nº 2 INTENSIDAD DE LA OCUPACIÓN POR AFINIDAD CON LA PROFESIÓN

Fuente

Es importante destacar que los archivistas que se desempeñan en archivos de la AP, como en otros archivos estatales y municipales, no han sido incorporados por su formación profesional; sino que son empleados de los distintos entes donde prestan sus funciones realizando tareas archivísticas o de gestión de documentos y que han realizado la carrera para hacer más eficiente y eficaz su trabajo.

Se advierte que a pesar del amplio campo laboral existente en la A.P., los profesionales Archivistas no han logrado su inserción en el mismo, muy a pesar de que el Estado Provincial, según nota de AsPyTA siempre estuvo interesado en la implementación y necesidad de la planificación e integración archivística.

En el marco de la globalización, las profesiones se han visto fuertemente influidas por las nuevas tecnologías, lo cual propicia el surgimiento de nuevas profesiones y la reorientación de otras ya existentes, entre estas últimas se encuentra el campo profesional de las Ciencias de la Información y el cual corresponde al grupo de las denominadas "semiprofesiones", aquí ubicamos a los archivistas, bibliotecarios y documentalistas. Gracias al desarrollo científico y tecnológico, así como a los cambios sociales, políticos y económicos de la segunda mitad del siglo XX, al fenómeno de la globalización y la revolución en las telecomunicaciones, estos profesionales experimentan una transformación en la preponderancia de su rol. Anteriormente solo se limitaban a prestar servicios en función de demandas definidas por usuarios o determinados por instituciones donde cumplían sus funciones, es decir, que sólo atendían a aquellos usuarios que solicitaban información o que estaban dentro del grupo predefinido de usuarios. Actualmente al incrementarse la demanda de información con alto valor agregado al instante, los profesionales de la información dejan esa función semipasiva para transformarse en gestores de información que dotan a las organizaciones y usuarios de información precisa y estratégica. A pesar de la amplia necesidad informativa existente actualmente en las organizaciones, en lo referente a organización documental e impedimento de sobrecarga de información, el status característico de estas profesiones no permite que las organizaciones soliciten la intervención de los archivistas, bibliotecarios, documentalistas, etc. como profesionales idóneos para esta función. (BEJARANO, Aníbal S.: 2004).

Nuestra carrera posee una sólida formación básica que permite alcanzar una visión integral del campo unida a una formación especializada en el área lo que posibilita coordinar las funciones de los diferentes archivos en un sistema ya que contiene materias como antropología filosófica, historia y pedagogía de la comunicación, no como 'cultura general' sino como bases para fundamentar su conocimiento, como lo ha sido para los grandes teóricos de la archivística. Ellos han producido nuestras teorías a partir de la reflexión y la investigación sobre su práctica, abrevando de fuentes como la filosofía, la filología, el derecho y la historia. Debemos considerar que la buena práctica profesional se alcanza aprendiendo la metodología y la normatividad y aplicándola cuidadosamente. La gestión de la calidad total, regida por las normas ISO 9000, es una nueva filosofía empresarial que se está expandiendo a todos los ámbitos en los últimos años. Dichas normas diseñan los sistemas de calidad como sistemas documentados, en los que todos los procesos, desde el diseño al servicio, deben quedar reflejados en documentos los cuales deben ser resguardados como prueba y testimonio para su utilización en el momento oportuno.

CUADRO Nº 3 CAMPO DE ACCIÓN PARA LA INSERCIÓN DEL PROFESIONAL ARCHIVISTA

Fuente Elaboración propia en base a datos relevados en forma particular.

BEJARANO, A. S. Las crisis en las profesiones. Trabajo Práctico realizado en Modulo 1UAA3 "Las Demandas Social y Profesional" en LA CARRERA especialización en Docencia Universitaria. Facultad de Humanidades, UNNE.2004

FERNÁNDEZ, M. I. La Profesionalización del Archivista en el Poder Ejecutivo de la provincia del Chaco – Periodo 1990-2003. Tesina de Licenciatura en la carrera Licenciatura EN Ciencias De la Información. Facultad de Humanidades, UNNE. 2007.

PÉREZ GÓMEZ, A; BARQUÍN RUIZ; ANGULO RASCO. (1999). Desarrollo Profesional del Docente. Política, Investigación y Práctica. Madrid: AKAL. 1999,págs. 5-23.

PÉREZ RUBIO, A. M.; GODANO, A. Los universitarios y el mercado de trabajo Formación profesional. Editorial Universitaria del Nordeste (EUDENE). 2002 [versión PDF].

 

El espacio laboral del Archivista no siempre está regulado, de llegar a efectivizarse su "profesionalización", el archivista se verá impulsado a ocupar un lugar en el mercado laboral que está demandando el ejercicio de sus habilidades y capacidades, y la puesta en práctica de sus conocimientos. La Administración Pública del Poder Ejecutivo, en el Chaco, es uno de los grandes yacimientos de empleo para los Archivistas; sin embargo en el cuadro Nº 3 se observa la tipología de organizaciones donde también existe campo de acción para la inserción del profesional archivista.

Para concluir, se pudo determinar que en relación a la Administración Pública como campo laboral de los archivistas, ésta, se constituye en un espacio propicio para el desempeño de profesionales archivistas, pues el surgimiento de archivos con gran caudal documentario se da en todas las dependencias y áreas del P.E. de la Provincia.

Se destaca que la A.P. de Chaco ha sufrido escasa variación en el incremento de profesionales archivistas dentro del plantel de personal. También se pone de manifiesto que no existen mecanismos de inserción de archivistas a las plantas funcionales del estado, al carecer del cargo profesional dentro del escalafón correspondiente.

Se considera fallido el intento de la AP de lograr una mejora en el tratamiento de la documentación producida en el Poder Ejecutivo, ya que no se concretaron sus aspiraciones al fundamentar el apoyo a la creación de la carrera de Archivista en la UNNE.

Con este escenario y considerando que las profesiones de la información adquieren el carácter de emergentes y por ende posibilitan el desempeño en un mercado como profesionales liberales, se apuesta a que los Archivistas logren insertarse laboralmente tanto en el entes estatales como privados, constituidos en Profesionales autónomos prestadores de servicios profesionales archivísticos. Para ello, es necesario continuar contando con el papel de la Facultad de Humanidades para el desarrollo de programas de formación continua.

 

BIBLIOGRAFÍA GENERAL

ROBLES, A. Mercado de trabajo, Instituto del Mundo de Trabajo. 2001 Disponible en: http://es.wikipedia.org/wiki/Mercado_de_trabajo Consultado el: 03/04/06.

TANODI, A . Personal de Archivo: capacitación y estatuto. Ponencia I Congreso Nacional de Archivos. En: Revista del Archivo General de la Nación. Bs. As: Talleres de la Imprenta del Congreso de la Nación, 1977, Año VI, 6, págs. 95-117.

Elaboración propia en base a datos obtenidos mediante la técnica "entrevista".
Elaboración propia en base a datos obtenidos en
Cabe aclarar que los archivistas de la República Argentina así como los de la provincia de Chaco carecen de colegio de profesionales. el Departamento de Alumnado. Facultad de Humanidades U.N.N.E. Campus Resistencia.

Publicado el: 26/10/2008 / Leido: 5998 veces / Comentarios: 0 / Archivos Adjuntos: 0

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