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RELACIÓN EPISTOLAR ENTRE SAN MARTIN Y ESTANISLAO LÓPEZ

Publicado el: 23/08/2014 / Leido: 918 veces / Comentarios: 0 / Archivos Adjuntos: 0

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RELACIÓN EPISTOLAR ENTRE SAN MARTIN Y ESTANISLAO LÓPEZ [1]

 

Liliana Montenegro de Arévalo

Los Documentos del Archivo de San Martín

 

La correspondencia epistolar mantenida por José de San Martín con sus contemporáneos conocida como “Documentos del Archivo de San Martín” constituye un Fondo Documental patrimonio del Museo Mitre. Bartolomé Mitre fue el destinatario de este acervo enviado desde Europa por la nieta de San Martín para la realización de la Historia de San Martín y la emancipación Sudamericana. Contiene los documentos que pertenecieron al general José de San Martín, tanto correspondencia personal como todo el material relativo a la campaña libertadora: mapas, partes, estado del ejército, bandos militares, incluyendo todo lo referente a la situación política del Río de la Plata; y a la emancipación de los países sudamericanos. Una selección de documentos fue editado por el Museo en el año 1913. La colección asciende a 7.398 piezas. Entre los años 2005 y 2006 fue microfilmada con un subsidio de la Universidad de Harvard.

 

Tres años antes en 1910 fue seleccionada y editada, por la Comisión Nacional del Centenario. Patricia Pasquali al referirse a la correspondencia entre San Martín con Tomás Guido dice, las contadas de esas cartas que se incluyeron entre los diez tomos de los Documentos del Archivo de San Martín, recopilados por la Comisión Nacional del Centenario en 1910 fueron impunemente seccionadas y hasta se llegó a modificar la redacción original: por ejemplo, si San Martín había escrito "todo se irá al diablo", expresión por demás frecuente en él, en la versión publicada se la trocaba por "todo se frustrará"; por supuesto lo mismo sucedía con sus manifestaciones subidas de tono: no se podía admitir que el Padre de la Patria dijera "malas palabras". Pero si eso era sólo una cuestión de forma -aunque, por cierto, bien significativa-, lo más grave fueron las supresiones y cambios, que afectan el contenido de sus cartas, llegando incluso a desvirtuarlo. Tampoco faltan las omisiones de los juicios de San Martín -especialmente, los condenatorios- sobre otros protagonistas de su tiempo o de todo aquello que pudiera resultar demasiado íntimo, controvertido o escabroso.

 

 En el caso de Santa Fe, fueron varios los historiadores y archiveros interesados en la localización de alguno de estos documentos, a partir de 1921 cuando el gobierno crea la Biblioteca de Casa de Gobierno, crea el Archivo Histórico. Entre ellos naturalmente el ex director del organismo José María Funes y el sub director Aníbal Osuna. Lo mismo puede decirse de Manuel M. Cervera, Clementino S. Paredes, y Ramón J. Lassaga expertos en los documentos históricos santafesinos. José Luis Busaniche también se ocupa del tema de referencia, en su libro Domingo Cullen, editado en 1939.

En la segunda mitad del siglo XX fueron Leoncio Gianello, Andrés Roverano, y Catalina Pistone quienes abordaron esta temática. También debemos mencionar a José Rafael López Rosas, entre otros, quién en su Ensayo de Historia Constitucional Argentina, menciona este acervo.

En los últimos años Cristina Schafer de Meneghetti se interesó en el tema y realizó una colaboración para la Asociación Cultural Sanmartiniana, la que fue publicada en el diario El Litoral en el año 2004. 

 

Un coronel de Cazadores y un humilde sargento de la patria

Cuando en los primeros días de 1812 un teniente coronel de Cazadores regresa, desde la vieja Europa hacia la Patria nueva, un humilde sargento con ropa prestada por el Estado, que habrá de resarcírsela, sin importar la heroicidad de la acción desarrollada, retorna, a la vez, al terruño que dejara, cuando engrosó el contingente de soldados voluntarios que acompañaron a Manuel Belgrano hacia el Paraguay. Pudieron o no haberse encontrado, pero sus trayectorias tendrán un signo común y ese signo común será: los destinos del naciente país.

 

Santa Fe: 1810-1815

 

Tiempos de cambios

 

En Santa Fe el sentimiento de libre opinión y resistencia a los gobiernos españoles que dirigían en Buenos Aires, fue persistente; y ya antes de 1810, hubo en Santa Fe movimientos y demostraciones que produjeron alguna excitación.

Incitaciones externas, contra rigideces económicas que se sufrían, como las de la princesa Carlota Joaquina, llegaron a Santa Fe antes de 1810. Carlota Joaquina Infanta de España y Princesa de Portugal, era hija de Carlos IV y hermana mayor de Fernando VII. Defendió la intangibilidad española en el Río de la Plata, de las ambiciones de Napoleón y de su marido, que gobernó en el Brasil como Príncipe Regente, hasta su proclamación en 1816 como Juan VI de Portugal. En las demandas de la Infanta entraba el infante Pedro Carlos de Borbón sobrino de Carlos IV y primo suyo.

A estas demandas hay que agregar, el influjo que dejaron las invasiones inglesas, y sus prisioneros diseminados, propalando ideas e incitaciones.

 

En el mes de marzo de 1809 se decía en Buenos Aires, que Santa Fe estaba sublevada, y buques enviados por el virrey Liniers llegaron hasta el río Colastiné, a las puertas de la ciudad, con el pretexto de guardar el río Paraná de alguna excursión desde Montevideo, por parte de los portugueses y de su gobernador español Elío. Carteles subversivos se distribuyeron en Santa Fe, iniciándose en Buenos Aires sumario contra José Toribio Villalba, sindicado como responsable de los hechos, sumario que concluye el 5 de octubre con la libertad del imputado. Lo pasado quedó envuelto en cierto misterio; y en la sesión del Cabildo del 4 de Diciembre en la que se protesta por las falsas inculpaciones, el alcalde de 1° voto Francisco Antonio Candioti, no sólo defiende el proceder del Cabildo y de la ciudad en ese año y en ese suceso, sino que acepta como justa la libertad de Villalba, al mismo tiempo que descarta su participación en el hecho.

Al conocerse los hechos producidos en Buenos Aires el 25 de Mayo de 1810 que se aclaman con entusiasmo, se solicita a la Junta Provisional de Gobierno nombre por gobernante a un vecino de la ciudad de Santa Fe, o sea a Francisco Antonio Candioti, excusándose la Junta por haber elegido ya al coronel Manuel Ruiz, situación que se reitera con los siguientes Tenientes de Gobernadores: Juan Antonio Pereyra: 1812; Antonio Luis Berutti: 1812; Luciano Montes de Oca: 1812/1814; Ignacio Álvarez Thomas: 1814 y Eustoquio Díaz Vélez: 1814/1815. La administración de esos gobernantes, fue onerosa y sin beneficios para el vecindario; el que no recibía ya arbitrio de Buenos Aires, ni de las Temporalidades.

Con los cambios que trajo aparejado Mayo de 1810, se alteran las relaciones existentes a la fecha orientando Santa Fe su estructura económica hacia la ganadería, pero sin resignar su inmejorable situación como centro de comunicación interregional.

Las inmediatas consecuencias de la acción estratégica de la Junta, provocan un profundo deterioro en Santa Fe, que encuentra cortadas sus vías naturales de comunicación al Alto Perú, Paraguay y Montevideo, por ser estos campos donde se dirimen los enfrentamientos bélicos. A su vez, el centralismo porteño incide en el cercenamiento del control que los santafesinos ejercen sobre su jurisdicción y que harán crisis a partir de 1812 en que tal acción se traduce en la desprotección de las fronteras lo que permite el avance indígena a lo que se suma la desprotección militar, ya que Santa Fe colabora con hombres y armas en las campañas independentistas; y el elevado costo de los supuestos que Buenos Aires exige.

Este ahogo económico obliga a los estamentos santafesinos a buscar apertura en la alianza con el eje antagónico a Buenos Aires, el cual está representado por Artigas, que le ofrece soluciones de mayor plasticidad en el orden económico y seguridad de poder efectivo sobre su autonomía.

José Luis Busaniche en “Santa Fe y el Uruguay”, relata que en marzo de 1815, llegaba a Santa Fe la primera fuerza artiguista y el gobernador Eustoquio Díaz Vélez  se entregaba sin combatir, siendo embarcado para Buenos Aires junto a oficiales y soldados allegados.

Por su parte el vecino don Manuel Ignacio Diez de Andino cuenta en su Crónica Santafesina: “El 2 del corriente eligió el Ilustre Cabildo a D. Francisco Antonio Candioti, de Gobernador, y se publicó en la plaza. Lunes 3. Se plantó la bandera en media plaza de la Independencia; tres días de luminarias con salvas.”

Urbano de Iriondo en sus Apuntes para la Historia de Santa Fe, agrega que “El día 13 de abril llegó a esta ciudad el General D. José Artigas con una escolta de veinticinco hombres (hombre como de cincuenta años, de un aspecto agradable y popular).””El general Artigas se retiró a los pocos días.”

El día 25 el pueblo fue convocado a elecciones en las casas de la Aduana, ratificando el día 26 el nombramiento del Cabildo, quedando consagrado por “aclamación general D. Francisco Antonio Candioti.

 

Expediciones porteñas

La incorporación de Santa Fe a la liga Federal, provoca la reacción de Buenos Aires que somete a la provincia a sucesivas invasiones que deterioran aun más, su situación.

Cuatro expediciones sucesivas, envía Buenos Aires sobre el litoral: Juan José Viamonte (1816); Eustoquio Díaz Vélez (1816); Ejército de Observación: Juan Ramón Balcarce (4.000 hombres), 1819, Juan José Viamonte (3.000 hombres).

Toda esta situación afecta el Plan Continental de San Martín, ya que podría verse obligado a distraer fuerzas como sucedió con el ejército auxiliar del Perú.

 

La primera carta de San Martín (Archivo San Martín)

 

En estas circunstancias 26 de febrero de 1819, San Martín intendente de Cuyo desde 1814, adónde había instalado su hogar, adónde había nacido su hija Tomasa Mercedes y adónde con la colaboración del pueblo de Cuyo se había dedicado a la organización del Ejército de los Andes, escribe la primera carta (de las tres cartas mendocinas, al decir de Leoncio Gianello) a Estanislao López, gobernador interino de la provincia de Santa Fe, a quien se dirige impersonalmente bajo el título de Señor Comandante de las Fuerzas de Santa Fe.  En ella le explica que la falta de comunicaciones con Buenos Aires y las reclamaciones de los cuyanos por la interrupción del comercio, a raíz de los sucesos del Litoral; los que lo han movido a separarse momentáneamente del ejército con el solo fin de interponerle sus súplicas para tratar de suprimir una lucha entre patriotas que sostienen las mismas ideas de libertad americana. Asegura que no pretende otra cosa que la emancipación absoluta del gobierno español, y sobre la base de esos principios es que abre esta comunicación.

Considera que López comparte estas ideas y le anuncia la mediación del Supremo Director de Chile por medio de una comisión para poner fin a la guerra que divide a los argentinos.

Entre tanto, mientras se admite que las ideas de los pueblos del Litoral ya abarcaban provincias reunidas, la carta que San Martín escribió al Comandante de Santa Fe es recibida por Belgrano –a fin de despacharla a su destino-, en la Villa de Los Ranchos (Villa del Rosario, Córdoba), adónde había acampado con parte del Ejército del Norte, el 5 de marzo. En seguida responderá:

“Amigo muy querido: He leído el oficio que Ud. me incluye. No hemos creído oportuno remitirlo. A lo que entiendo, esta guerra no tiene transacción…”

La carta del 26 de febrero volvió a Mendoza.  Belgrano creyó de buena fe que el intento no era acertado ni oportuno.  Esas falsas apreciaciones -producto de necias maniobras- frustró las esperanzas que San Martín había puesto en Santa Fe, y su pretendida entrevista con Estanislao López fue dejada de lado.  

 

La segunda carta de San Martín (Archivo San Martín)

El 2 de marzo, los comisionados chilenos partieron de Santiago. En sus maletas portaban la comunicación oficial por la cual se imponía al Comandante de las Fuerzas de Santa Fe los propósitos y las intenciones del gobierno trasandino.

El ministro Joaquín Echeverría hacía saber que ante “los irreparables males que podía producir a la causa americana” el enfrentamiento entre Buenos Aires y Santa Fe, y en la persuasión que mediadores imparciales podrían avenir, a las partes, se había encomendado esta misión al Cnel. Luis de la Cruz y a Salvador de la Cavareda, regidor del Cabildo de Santiago, quienes tratarían, con plenipotenciarios de los bandos contendientes, a fin de “verificar un acomodamiento ventajoso para Santa Fe y Buenos Aires, y necesario a la libertad de América.”

Cavareda y de la Cruz arribaron a Mendoza y allí esperaron que San Martín regresara de San Luis, adonde se había visto obligado a concurrir por una sublevación de los prisioneros de Maipú (05/04/1818) que se hallaban allí confinados.

Luego de su entrevista con los comisionados resurge el intento de lograr una pacificación en El Litoral. Escribirá otra vez al Jefe de Santa Fe, el 13 de marzo de 1819 pero esta vez la carta está dirigida a su paisano Estanislao López. Le anuncia la marcha de los diputados chilenos, a quienes califica de “americanos honrados y virtuosos”; aclarándole que los móviles no son otros que “la libertad e independencia de nuestro país.” Insta a López a unírsele, porque será la manera de batir a los maturrangos. Y aclara “Divididos seremos esclavos.”

Señala la necesidad de deponer “resentimientos particulares” para llevar adelante la obra de la emancipación. “El verdadero patriotismo – expresa-consiste en hacer sacrificios.”

Y en seguida expone su conocido pensamiento: “Mi sable jamás saldrá de la vaina por opiniones políticas. Usted es un patriota” y le hace saber que queda en la confianza que accederá a establecer la paz, respetando las reclamaciones que deba efectuar.

Ofrece de nuevo entrevistarse, si López lo estima necesario, en el lugar que le señale. “Tal es la confianza que tengo de su honradez y buena comportación”, asegura. También tratará de entenderse con Artigas, en carta de igual fecha. En ésta promete retirarse de la vida pública en cuanto se logre la independencia americana.

Mientras tanto Belgrano, admite la gestión amistosa que San Martín proyecta.

El 14 Cavareda y de la Cruz parten de Mendoza luego de acordar con San Martín los últimos detalles de la gestión. En el camino despachan por chasqui los documentos de la comisión para que Belgrano los haga conducir a su destino. El 21 de marzo arriban a San Luis. Allí reciben el oficio, que el Director Pueyrredón les cursa sobre su mediación. En él, luego de expresar el diplomático reconocimiento que cabía a los intentos chilenos, rechaza la gestión y les indica no llevarla adelante ya que “solo un concepto equivocado o la idea de males que no han existido, ni se temen, ha podido inducirlo a una medida que no tiene objeto; es degradante a este gobierno y da al caudillo de los orientales una importancia que él mismo debe desconocer por su situación apurada.”

La segunda carta con que San Martín pretendía convenir con Estanislao López los términos para la conciliación de los argentinos tampoco tendría buen éxito. El 27 de marzo, desde San Luis, las frustradas líneas marcharán tras los Andes, devuelta por los comisionados junto con los demás papeles de la misión.

Entre tanto, el Directorio sostenía a todo trance su política de mantener sojuzgados los territorios disidentes, sobre los que trataba de hacer converger todas las tropas accesibles a su mando.

Transcurridos escasos días del fracaso de la mediación chilena –y del destino de la segunda carta de San Martín a Estanislao López – el 2 de abril de 1819, en la capital santiaguina la Logia resolvía, llevar a cabo la campaña al Perú.

Lejos de allí, hacia el Naciente, en la costa del Paraná, el sufrido Ejército Auxiliar del Perú, vistiendo su desnudez con criollos chiripás, acordaba suspender las hostilidades con las fuerzas de la provincia autónoma de Santa Fe.

Las partidas santafesinas que vigilaban campos y caminos detuvieron al chasqui procedente de Mendoza, portador de las últimas correspondencias de marzo. Los oficios remitidos referían:

I.                    Uno de O´Higgins al Gobierno de Buenos Aires remitiendo la resolución del Senado Chileno por la que declaraba inconveniente el repaso del Ejército de los Andes acantonado en ese país;

II.                  copia de dicha disposición legislativa;

III.                otro de Tomás Guido apoyando la referida postura

IV.                y el último, de San Marín, solicitando dejar sin efecto el traslado de aquellas tropas.

José Luis Busaniche relata que Estanislao López envía los despachos a Viamonte, con un oficio, patrimonio del Archivo General de la Nación, el que reza “Las diferencias que subsisten entre nosotros nunca podrán determinarme a interrumpir el giro de los papeles de esta clase”.

Cuando la cuarta invasión fue desbaratada, quedando Viamonte sitiado en Rosario, debido al estado de pobreza y desolación de las familias santafesinas, a una lógica anarquía por el estado de guerra, sobre todo en los contingentes de orientales y entrerrianos que formaban el ejército auxiliar, a la insubordinación de la indiada de Campbell y del cacique Mateo el Grande, y en aras de la paz definitiva, Estanislao López decide concertar un armisticio, de común acuerdo con Viamonte, realizándose el 5 de abril de 1819 en el Rosario, base del acuerdo de San Lorenzo realizado el 12 del mismo, entre el Gral. Belgrano y el Gobernador López; primer paso en la desavenencia entre López y Artigas.

 

La tercera carta de San Martín (Archivo San Martín)

Si el armisticio produjo evitar el repaso de la totalidad del Ejército de los Andes, los planes sanmartinianos no continuaron marchando por buenos carriles. La expedición por mar a Perú ofrecía, todavía, dificultades.

A Estanislao López las cosas no le iban mejor. El bando artiguista de Santa Fe, fracasada su tentativa de derrocarlo siguió presionándolo para el rompimiento del armisticio. Para ello se sirvió del manejo de la indiada, provocando continuos ataques contra la ciudad, chacras y estancias vecinas, iniciados a mediados de abril. Además, la persistencia del jefe oriental de declarar la guerra a los portugueses, como paso previo e inexcusable para todo avenimiento, golpeaba permanentemente en la ciudad, angustiada, por otra parte, por la paralización de su comercio.

El 08 de julio de 1819, desde su lecho de enfermo en Mendoza, preocupado por los problemas que seguían sin solucionarse en el Litoral, resuelve escribirle al gobernador de Santa Fe.

Le informa que se hallaba en Chile terminando de destruir el resto de los enemigos cuando se enteró de la guerra entre Buenos Aires y Santa Fe. Explica que el desplazamiento hacia el sur del Ejército Auxiliar del Perú desbarató los planes que debía ejecutar en combinación con los de Chile y de los Andes, cuando se estaba por finalizar la contienda. Y como esta situación es ya irremediable, le propone evitar males mayores.

La hace saber que posee noticias que aseguran la pronta venida de la expedición española contra el Río de la Plata, y le insta a unir los esfuerzos para repelerla.

Respecto de la recepción de esta correspondencia, nada se conoce. José Miguel Carrera, que será un factor distorsionante, aun no había llegado a Santa Fe, y recién el 17 de agosto habrá de encontrarse por primera vez con Francisco Ramírez, en las márgenes del Gualeguay.  

 

Ruptura del armisticio

Los intentos conciliatorios de San Martín y Estanislao López, resultan infructuosos. Los directoriales, seguían dándole la espalda al país. El 3 de noviembre, en sesión secreta, el Congreso trata el proyecto de coronar al duque de Luca, sobrino de Fernando VII, como Rey de las Provincias Unidas.   

El año 1819 el de la Constitución Unitaria producida por el Congreso que declaró la Independencia y el año del “Reglamento Provisorio para el manejo de la provincia de Santa Fe”, culmina con la famosa negativa de San Martín de desvirtuar el objetivo del Ejército de los Andes.

 

El año 20

El comienzo del 20 será igualmente significativo. Tres hechos militares: Arequito (8/1/1820-sublevación del ejército del norte al mando de Juan Bautista Bustos y José María Paz), Tacuarembó (22/1/1820-derrota de Artigas a manos de los portugueses) y Cepeda (1/2/1820-derrota de Rondeau por las fuerzas federales de López, Campbell, Ramírez y Carrera) precipitan el proceso de descomposición política de las Provincias Unidas, permitiendo la instauración general de las estructuras artiguistas expuestas desde 1813. Las ciudades-cabildos, al asumir sus antiguos derechos fueron transformándose en provincias autónomas. No hubo, en ninguna de ellas, atisbos ni intentos de segregación. Después de Santa Fe, decana desde 1815, a partir de Cepeda cada una irá asumiendo la soberanía que residía en los pueblos.

A la firma del tratado de Paz con Buenos Aires, conocido como Tratado del Pilar (febrero de 1820), seguirá el de Benegas en el que Martín Rodríguez, Estanislao López, con la mediación de Juan Manuel de Rosas, la conciertan en las márgenes del Arroyo del Medio, en la estancia del finado Benegas, el 24 de noviembre de 1820.

 

La cuarta carta de San Martín (Lassaga, Ramón J.. Historia de López. Bs.As. 1881. p. 502/504)   

La derrota definitiva de los realistas de Perú era el paso que todos pretendían lograr. Parte de ese proyecto lo constituyó la misión encomendada al comandante Antonio Gutiérrez de la Fuente, consistente en obtener de las provincias argentinas la cooperación de hombres, armas y caballos, con que integrar una fuerza –al mando de Juan Bautista Bustos o José María Urdininea (gobernador de San Juan)- que convergiera sobre el Perú.

El comisionado llegó a Mendoza, desde donde despachó a Godoy Cruz, que se hallaba en Buenos Aires, la carta que el 4 de julio cursa a Estanislao López explicando su cometido e incluyéndole el oficio que el Libertador le había suscripto en Lima el 16 de mayo de 1822, antes de la toma de dicha ciudad y de la proclamación de la Independencia peruana, producida el 10 de julio. Esta correspondencia de Lima pasó a Mendoza, de allí a Buenos Aires, y luego a Santa Fe.

 

La primera Carta de López a San Martín (AGP. Copiador de comunicaciones Oficiales/Archivo San Martín)

Los esfuerzos de Bustos y la adhesión de todas las provincias requeridas no fueron suficientes. Buenos Aires, que debía prestar la apoyatura financiera, dilató su decisión, con lo que el intento se diluyó.

El 2 de setiembre de 1822 responde, recién a la del 16 de mayo. Le asegura que sus conceptos “son tan uniformes con los míos” y el deseo de “llenar un empeño tan sagrado” como el que reclama. Ofrece doscientos o trescientos hombres de caballería escogida, si recabase de las autoridades de Buenos Aires lo necesario.

Y se despide: “Con un motivo tan digno, tengo el honor de reiterarle las protestas de mis afectos, como distinguidas y altas consideraciones a la benemérita persona de V.E., que guarde el Alto Ser los años convenientes para solidar la emancipación de América, bajo los auspicios de su primer genio”.

 

Entre tanto, se produce la entrevista de Guayaquil (26 y 27 de abril de 1822) entre San Martín y Bolívar; y San Martín, guardando en su archivo el oficio santafesino, emprendió el camino hacia su chacra mendocina.

 

La segunda carta de López (Biblioteca del Instituto Sanmartiniano. Memorial del Coronel Manuel de Olazábal)

El Cnel. Manuel de Olazábal dio a conocer, la última vinculación entre San Martín y Estanislao López, narrando el momento en que aquel leyó el oficio de éste, recibido en octubre de 1823; y transcribiendo parte de dicho escrito.

Estanislao López se ofrece a San Martín, a la cabeza de su Provincia, ya que sabe con certeza que a su arribo a Buenos Aires será juzgado por un consejo de guerra por haber desobedecido al gobierno haciendo la guerra a Chile, negándose a invadir Santa Fe y expedicionando a Perú.

Así le dice: “Para evitar este escándalo inaudito, y en manifestación de mi gratitud y del pueblo que presido, por haberse negado V.E. tan patrióticamente en 1820 a concurrir a derramar sangre de hermanos, con los cuerpos del Ejército de los Andes que se hallaban en la provincia de Cuyo, siento el honor de asegurar a Vd. que a su solo aviso estaré con la Provincia en masa a esperar a V.E. en el Desmochado, para llevarlo en triunfo hasta la plaza de la Victoria.”

 

La quinta carta de San Martín (Biblioteca del Instituto Sanmartiniano. Memorial del Coronel Manuel de Olazábal)

Olazábal cuenta que luego de haber leído estas líneas vio al Libertador, “completamente demudado, y desfallecida su inconfundible voz de trueno.

El Cnel. Olazábal agrega que San Martín respondió a “López agradeciéndole su aviso y ofrecimiento sin aceptarlo”.

El 1° de Enero de 1825, desde Bruselas, San Martín explica a Vicente Chilavert que luego de su regreso del Perú se instaló en Mendoza para dedicarse “a los encantos de una vida agricultora y a la educación de mi hija. “ Sus esperanzas de “gozar una vida tranquila” se vieron frustradas, cuando leyó los ataques en el periódico “El Centinela: una verdad que no había previsto, a saber: que yo había figurado demasiado en la revolución para que me dejasen vivir en tranquilidad.” (Museo Histórico Nacional. San Martín. Su correspondencia. 3ª. Edición, 1911, p. 147/149).

En 1829 San Martín confiaba a Guido todos estos hechos contribuyendo a su esclarecimiento. “A mi llegada a Mendoza, de regreso del Perú, se creyó que el objeto era el de venir a hacer una revolución para apoderarme del mando de las provincias de Cuyo.” (Archivo San Martín, t. VII, p. 537).

Y en 1838 confiaba a Rosas “A los dos meses de mi llegada a Mendoza, el gobierno que en aquella época mandaba en Buenos Aires, no sólo me formó un bloqueo de espías, entre ellos uno de mis sirvientes, sino que me hizo una guerra injusta y poco noble en los papeles de su devoción, tratando al mismo tiempo de hacerme sospechoso a los demás gobiernos de las provincias; por otra parte los de la oposición, hombres a quienes en lo general no conocía ni aun de vista, hacían circular la absurda idea que mi regreso del Perú no tenía otro objeto que el de derribar la administración de Buenos Aires” (Archivo San Martín, t. X, p. 109).

 Se cierra así la relación epistolar entre ambos. La meta de uno fue la independencia americana. La del otro la organización y constitucionalidad del país.

Andrés Roverano caracterizó sus trayectorias como las paralelas: como ellas no se encontraron físicamente jamás, pero como las paralelas, siempre marcharon juntos. Por su parte Catalina Pistone, deduce que San Martín y Estanislao López se encontraron en el Rosario, la ciudad del sur santafesino. Lo que interesa destacar que el signo común será  América: la Patria Grande, inmersa en los destinos del país. Para San Martín vislumbrada en la necesidad de la Independencia, su preocupación permanente por conservar a salvo la libertad de América y para Estanislao López visualizada en el Reglamento Provisorio de 1819: cuando proclama ciudadano a “todo americano”.

  

FUENTES BIBLIOGRÁFICAS.

Busaniche, José Luis. Domingo Cullen. Buenos Aires, 1939.

 

Gianello, Leoncio. Tres cartas mendocinas de San Martín y el anhelo de pacificación de El Libertador. En: Revista de la Junta Provincial de Estudios Históricos de Santa Fe. N° XXVI. Santa Fe, 1961.

 

Montenegro de Arévalo, Liliana y Roverano, Ricardo Duilio. DOCUMENTOS DE SAN MARTÍN, EXISTENTES EN REPOSITORIOS DE LA CIUDAD DE SANTA FE. Muestra Documental.

 

Montenegro de Arévalo, Liliana. FRANCISCO ANTONIO CANDIOTI. Revista de la Bolsa de Comercio de Rosario. Noviembre 2011.

 

------------------------------------------LAS PROVINCIAS UNIDAS Y EL BRASIL ANTE LA CUESTIÓN DE LA BANDA ORIENTAL, a la luz de “El Centinela”. Revista de la Junta Provincial de Estudios históricos de Santa Fe. N° LXI. 1996-1997.

 

Museo Mitre. http://www.museomitre.gov.ar/archivo-sanmartin.htm#

 

Pasquali, Patricia. SAN MARTIN CONFIDENCIAL. Su correspondencia con Tomás Guido. http://www.desmemoria.8m.com/pasquali.htm

 

Pistone, Catalina. SAN MARTIN Y ESTANISLAO LÓPEZZ. Revista de la Junta Provincial de Estudios Históricos de Santa Fe. N° LXI. 1996-1997.

 

Roverano, Andrés. SAN MARTÍN Y ESTANISLAO LÓPEZ. Revista Universidad N° 90. U.N.L., Santa Fe, 1978.

-------------------------------------------------. SAN MARTÍN Y SANTA FE. I. San Martín escribe a Estanislao López. II. San Martín vuelve a escribir a López. Diario: El Litoral. Santa Fe, 24 de febrero y 16 de marzo de 1978.

 

Schafer de Meneghetti, Cristina. RELACIÓN EPISTOLAR ENTRE SAN MARTIN Y ESTANISLAO LÓPEZ. Diario: El Litoral. Santa Fe. Miércoles 25 de agosto de 2004.



[1] Actualidad Sanmartiniana. Asociación Cultural Sanmartiniana. N° 2. Agosto 2014. Santa Fe de la Vera Cruz. Argentina, p. 3-13. Conferencia pronunciada el 17/08/2012 en el Club del Orden de Santa Fe. A 162° años del fallecimiento del general José de San Martín.

 

 

 

 

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